Un cliente, fisioterapeuta autónomo de 45 años, llegó con un plan de pensiones de 16.000€ que llevaba años sin batir la inflación. Ni siquiera recordaba cómo estaba compuesto.
Quería jubilarse a los 63 con 2.000€ al mes. Le hacían falta más de 320.000€ de capital complementario.
El plan de pensiones, por sí solo, no le iba a llegar. Y tampoco le daba la flexibilidad que necesitaba.
No es que el PIAS sea malo. Es que casi nadie explica para qué sirve la diferencia de coste.
Si buscas “PIAS” en internet, vas a encontrar bastante gente desaconsejándolo. Y tienen parte de razón: es un instrumento con más coste que una cartera de fondos sencilla.
Lo que casi nadie cuenta es por qué, a veces, ese coste compensa.
Un PIAS es un plan individual de ahorro sistemático. Su gran diferencia aparece al final: si lo conviertes en una renta vitalicia, hasta el 92% de esa renta queda exenta de impuestos. No es un matiz pequeño.
¿Por qué pagar más por un instrumento si hay opciones más baratas?
Porque a veces lo barato te sale caro en la única parte que importa: lo que de verdad te queda al final.
La diferencia que no aparece en ningún comparador de costes
Hay algo más que el beneficio fiscal, y es donde de verdad se nota la diferencia frente a un plan de pensiones: la pignoración.
Un plan de pensiones es completamente ilíquido hasta la jubilación, salvo excepciones muy concretas. Si lo necesitas antes, no puedes tocarlo.
Un PIAS, como es un ahorro nominativo tuyo, lo puedes usar como garantía dineraria. Es decir, puedes apalancarte sobre tu propio dinero sin descapitalizarte, igual que se puede hacer con una cartera de fondos.
Para mi cliente eso significaba algo muy concreto: dentro de diez años, si necesitaba capital para algo importante, no tendría que romper su plan de jubilación para conseguirlo.
Cuándo tiene sentido pagar ese coste, y cuándo no
No es una herramienta para todo el mundo, ni para cualquier cantidad.
Tiene sentido cuando el horizonte es largo —pensemos en quince o veinte años— y cuando la liquidez y la flexibilidad pesan tanto como el propio ahorro. Para alguien autónomo, que no tiene la misma red de seguridad que un asalariado, esa flexibilidad no es un capricho.
No tiene sentido si lo único que miras es el coste anual sin mirar qué hace por ti en el rescate, o si tu horizonte es corto.
Ya hablé de cómo calcular cuánto capital necesitas realmente para tu jubilación. El PIAS es una de las piezas que puede formar parte de esa cuenta, no la única, y no para todos.
Dos preguntas antes de descartarlo por el coste
- ¿Estás comparando solo el coste anual, o también lo que recibirás neto al final? Un instrumento más barato que tributa al 100% puede dejarte menos que uno más caro con exención fiscal.
- ¿Tu plan de jubilación contempla que puedas necesitar liquidez antes de jubilarte? Si la respuesta es sí, la falta de flexibilidad de un instrumento puede pesar más que su coste.
Si quieres revisar qué instrumentos encajan mejor con tu horizonte y tu necesidad de liquidez, hablemos. Aquí tienes el formulario.