Inversión

Tu fondo de renta fija no es lo mismo que un bono (aunque te lo vendan igual)

Comprar un bono y mantenerlo es predecible. Comprar un fondo de renta fija no lo es, aunque suene igual de seguro. La diferencia está en lo que pasa cuando otros quieren su dinero.


Una clienta llegó con un fondo “conservador, de corto plazo” que llevaba un 4% en pérdidas.

“Pero esto es renta fija, Carlos. ¿Cómo se pierde dinero en renta fija?”

Buena pregunta. La respuesta no estaba en su fondo. Estaba en lo que nadie le explicó al contratarlo.

No es que el fondo sea malo. Es que un fondo no es lo mismo que un bono.

Un bono, comprado directamente y mantenido hasta el final, es justo lo que su nombre promete: predecible. Pagas un precio, cobras un interés pactado, y al vencimiento recuperas el capital. Si el precio sube o baja por el camino, no te afecta. No vendes. El tiempo resuelve el problema solo.

Un fondo de renta fija no funciona así.

Un fondo nunca vence. Es una cartera viva que compra y vende bonos todo el tiempo, y tú puedes entrar o salir cualquier día.

¿Y eso qué tiene de malo?

Que cuando otros partícipes quieren su dinero y el fondo tiene que vender bonos para pagarles, los vende al precio de ese momento. No al precio al que los compró.

Si ese precio ha bajado, la pérdida se reparte entre todos los que se quedan dentro. Aunque tú no hayas vendido nada.

El riesgo que nadie menciona en la ficha del producto

Hay dos cosas que mueven el precio de un bono. La primera, los tipos de interés, ya la conoces: si suben, el precio de los bonos existentes baja.

La segunda casi nadie la explica: el riesgo de que la empresa o el gobierno que emitió el bono no pague. Cuando el mercado se pone nervioso con ese riesgo, exige más interés a cambio, y el precio de los bonos ya emitidos cae. Aunque los tipos de interés generales no se hayan movido un milímetro.

Por eso un fondo “de corta duración”, supuestamente protegido frente a los tipos, puede perder un 4% o más en pocas semanas si el mercado entra en pánico. Pasó en marzo de 2020. Y en 2022, cuando se juntaron las dos cosas a la vez, algunos fondos perdieron entre el 10% y el 20%.

A un fondo “conservador”.

Si tienes uno de estos productos y nunca te explicaron esto, tiene sentido que la pérdida te haya pillado por sorpresa. No es que no lo entendieras. Es que nadie tuvo esa conversación contigo.

Lo que ya conté sobre etiquetas que no protegen

Ya hablé de cómo ser conservador no siempre te protege cuando se trata de inflación. Aquí pasa algo parecido, pero con un matiz distinto: aquí no es que pierdas poder de compra en silencio. Es que puedes ver caer la cuenta de golpe, en algo que pensabas que no se movía.

La etiqueta “renta fija” no te dice nada sobre el riesgo real que estás asumiendo. Solo te dice el nombre de la categoría.

Tres preguntas para saber qué tienes de verdad

  1. ¿Sabes la duración exacta de tu fondo de renta fija, en años? Si no la sabes, no sabes cuánto te afectaría una subida de tipos.
  2. ¿Qué hizo ese fondo concreto en 2022? Si nunca lo has mirado, es el primer dato que hay que revisar.
  3. ¿Estás comprando el fondo, o lo que crees que significa la palabra “fija”? Son dos cosas distintas, y la diferencia te la cobran en el peor momento.

Si quieres entender qué tienes de verdad dentro de tu cartera de renta fija, hablemos. Aquí tienes el formulario.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado EFPA en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

Hablemos — sin compromiso
Hoja de trabajo

El diagnóstico que
todavía no has tenido.

Un Excel. Cuatro pestañas. Balance de activos y pasivos, ingresos y gastos, calculadora de jubilación y un cuadrante de objetivos según el horizonte temporal.

No es un curso. No hay que estudiar nada. Solo rellenar números reales y ver en qué punto estás. La mayoría se sorprende con lo que encuentra.