Comportamiento

Si ganas más y nunca te sobra más, no tienes un problema de ingresos

Empresarios que facturan millones y conducen un coche de diez años. Viven en casas de tres habitaciones. No es austeridad. Es que han entendido algo que casi nadie aplica.


He asesorado a empresarios que facturan millones al año y conducen un coche de más de diez años.

No es porque no puedan permitirse otra cosa.

“Prefiero estar tranquilo y tener liquidez para invertir”, me dijo uno de ellos.

Esa frase resume algo que la mayoría tarda años en entender.

No es un problema de cuánto ganas. Es la velocidad a la que tu gasto persigue tu ingreso.

Ganas más. Gastas más. Ganas todavía más. Gastas todavía más.

A eso se le llama inflación de estilo de vida, y es una trampa silenciosa: nunca sientes que te está pasando, porque cada subida de gasto viene acompañada de una sensación de merecimiento.

Te lo has ganado, ¿no? Por eso te lo permites.

Y mientras tanto, el margen que debería estar yendo a tu patrimonio, no llega nunca a ningún sitio.

¿Por qué alguien que gana mucho más que hace cinco años puede tener menos ahorrado que entonces?

Porque ahorrar no depende de cuánto entra. Depende de cuánto se queda quieto.

El coste real de un coche que aparenta

Aquí hay un ejemplo muy concreto. Una cuota de coche de 500 a 800€ al mes no es solo eso: es dinero que deja de poder invertirse.

Ese mismo dinero, puesto a trabajar en vez de pagar la depreciación de un coche, son entre 6.000 y 9.600€ al año. Con interés compuesto, en diez años eso se convierte en unos 100.000€.

No es que el coche esté mal. Es que tiene un precio que no aparece en la pegatina.

Y esto se repite con la casa más grande de lo necesario, con el reloj, con las vacaciones que hay que enseñar. Cada cosa que compras para que se note tiene un coste de oportunidad que no se nota, hasta que han pasado diez años y miras atrás.

Por qué la gente con más dinero suele ser la que menos lo enseña

Quien más presume, casi siempre es quien menos tiene acumulado. Necesita la validación porque el esfuerzo de conseguir esa cosa fue real, y quiere que se note.

Quien ha construido patrimonio de verdad no necesita demostrarlo. Ya lo sabe.

Y si tú alguna vez has sentido la tentación de comprar algo solo para que se note, no eres superficial. Es así como está diseñado casi todo el marketing que ves cada día. Está hecho para activar justo eso.

Ya hablé de cómo el comportamiento, no el conocimiento, es lo que determina el resultado de cualquier plan financiero. Esto es la misma idea, aplicada al gasto en lugar de a la inversión.

Tres preguntas para saber si estás dentro de la trampa

  1. ¿Tu nivel de gasto ha subido en la misma proporción que tus ingresos en los últimos años? Si la respuesta es sí, tu margen de ahorro real no ha cambiado nada.
  2. ¿Podrías mantener tu vida actual con un 20% menos de ingresos, sin endeudarte? Si la respuesta es no, ya estás viviendo al límite de lo que ganas, no por debajo.
  3. ¿Cuándo fue la última vez que compraste algo para que alguien se diera cuenta? No hay nada malo en disfrutar del dinero. Pero merece la pena saber cuánto de tu gasto responde a eso.

Si quieres revisar cuánto de tu ingreso se está quedando quieto y trabajando para ti, en lugar de evaporarse cada mes, hablemos. Aquí tienes el formulario.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado EFPA en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

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