Un cliente tenía su cartera repartida en varios tipos de activos, siguiendo el plan que habíamos diseñado juntos. Le toca revisarla, y una parte había subido mucho más que las demás.
Le propuse vender parte de esa porción y reforzar la que peor lo había hecho.
“¿Vender justo lo que mejor va? ¿En serio?”
Sí. Esa es la regla.
No es una estrategia rara. Va en contra de cómo se siente ganar dinero.
Cualquier cartera bien diversificada, como la famosa Cartera Permanente de Harry Browne, reparte el capital en activos que se comportan de forma distinta según el momento económico. Eso es la parte fácil de entender.
La parte difícil es lo que hay que hacer después, al menos una vez al año: rebalancear. Vender un poco de lo que ha subido, comprar un poco de lo que ha bajado, y volver al reparto original.
Sobre el papel, es matemática pura. Vender caro y comprar barato, de forma sistemática.
¿Por qué algo tan lógico cuesta tanto de ejecutar uno mismo?
Porque te obliga a hacer justo lo contrario de lo que te dice el instinto en ese momento.
Lo que de verdad se interpone
Cuando una parte de tu cartera ha subido con fuerza, todo en tu cabeza te dice que la dejes correr. “Va bien, no la toques.”
Y cuando otra parte ha bajado o lleva tiempo plana, lo último que apetece es meterle más dinero. “Está mal, ¿por qué voy a comprar más de eso?”
El rebalanceo te pide hacer exactamente lo contrario de ambos impulsos. Vender la parte que se siente bien. Comprar la parte que se siente mal.
Ya escribí sobre el patrón de comprar caro y vender barato que sabotea a la mayoría de inversores, incluso con los mejores productos en la mano. El rebalanceo es la herramienta diseñada exactamente para romper ese patrón.
El problema es que ejecutarla tú mismo te pide ir contra tu propio instinto, justo en el momento en que el instinto pesa más.
Por qué casi nadie lo hace solo durante mucho tiempo
No es un problema de no entender la lógica. Es un problema de sostenerla cuando hay dinero real de por medio.
Y si tú alguna vez has dejado pasar un rebalanceo porque “ahora no es buen momento, esta parte va a seguir subiendo”, no es falta de disciplina. Es exactamente lo que le pasa a casi todo el mundo que intenta hacerlo solo, sin nadie que ejecute la regla por fuera de sus propias emociones del momento.
Dos preguntas antes de decidir si puedes hacerlo tú solo
- ¿Has vendido alguna vez algo que iba bien, solo porque tocaba según el plan? Si nunca lo has hecho, no sabes todavía si serás capaz de hacerlo cuando importe de verdad.
- ¿Confías más en tu plan o en lo que sientes cada vez que miras la cartera? El rebalanceo solo funciona si la respuesta es el plan, de forma constante, año tras año.
Mi cliente acabó haciendo el rebalanceo. No porque dejara de sentir que era raro. Porque tenía a alguien al lado para hacerlo aunque lo sintiera raro.
Si quieres que alguien ejecute esa parte incómoda por ti, hablemos. Aquí tienes el formulario.