Inversión

Por qué no trabajo con fondos indexados (y no es porque sean malos)

Los fondos indexados son una herramienta excelente. El problema no es el producto. Es que la mayoría de los inversores no están preparados para usarlos bien.


Antes de que empieces a leer pensando que esto es un ataque a los fondos indexados: no lo es.

Los fondos indexados son una herramienta excelente. Tienen costes bajos, diversificación amplia y, a largo plazo, baten a la mayoría de fondos de gestión activa.

Todo eso es verdad.

Y aun así, no los uso como vehículo principal en mi trabajo con clientes.

Te explico por qué.


El problema no es el producto

En teoría, invertir en un fondo indexado es sencillo: compras, aguantas, no miras.

En la práctica, “no mires” es el consejo de inversión más fácil de dar y más difícil de seguir.

Cuando el S&P 500 cae un 35% en dos meses —como en 2020— el inversor que creía que aguantaría descubre que no aguanta.

Vende.

Espera a que “se estabilice”.

Vuelve a entrar cuando ya ha subido un 40%.

Y obtiene una rentabilidad muy inferior a la del índice al que supuestamente estaba replicando.


El gap que nadie mide

Existe un concepto en finanzas conductistas llamado “behavior gap”: la diferencia entre la rentabilidad del fondo y la rentabilidad real del inversor.

En fondos indexados, ese gap existe. Y es más grande de lo que la gente asume.

¿Por qué?

Porque la sencillez del producto crea una falsa sensación de que es fácil de sostener.

No lo es.

Sostener una cartera indexada durante un mercado bajista de 18 meses requiere una disciplina conductual que muy pocas personas tienen de forma natural.


Lo que ofrezco en su lugar

No es que mis clientes obtengan productos mágicamente mejores que un índice.

Es que tienen a alguien que les acompaña cuando todo baja y las ganas de salir son máximas.

Eso tiene un coste.

Pero ese coste, en la mayoría de los casos, es considerablemente menor que el coste de tomar malas decisiones en momentos de pánico.


¿Para quién sí funcionan los indexados?

Para inversores con una disciplina conductual alta, horizonte temporal largo y capacidad de no tocar la cartera durante años.

Existen. Son minoría.

Si eres uno de ellos, probablemente no necesitas a un asesor.

Si no estás seguro de serlo, la primera conversación contigo mismo debería ser honesta sobre qué harías si tu cartera cayera un 40% mañana.

No la respuesta que crees que deberías dar.

La respuesta real.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado EFPA en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

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