Comportamiento

Saber invertir no es lo mismo que saber comportarte

Hay un hueco entre lo que rinde un fondo y lo que de verdad se lleva el inversor medio. Tiene nombre. Y casi ningún curso de inversión te avisa de que existe.


Marta —cliente mía, autónoma, 38 años— había hecho un curso de inversión antes de venir a mi despacho en Vila-real.

Y no uno cualquiera.

Sabía lo que era un ETF, un fondo indexado, el DCA. Mejor preparada en teoría que el 90% de la gente que conozco.

En marzo de 2020 vendió.

Justo antes de la mayor recuperación de la última década.

¿Por qué alguien que se sabía la teoría hizo justo lo contrario de lo que la teoría dice?

Porque la teoría no era el problema.

No es un problema de conocimiento. Es un problema de comportamiento.

Hay un concepto que vale más que cualquier curso de 300€: el behavior gap. Lo acuñó Carl Richards.

Es la diferencia entre lo que rinde un fondo en el papel y lo que realmente se lleva el inversor medio.

No es lo mismo.

Un fondo puede rendir un 8% anual durante diez años. Pero si entras y sales en los peores momentos, tu rentabilidad real puede quedarse muy por debajo. A veces, a la mitad.

El fondo no falla.

Falla el comportamiento de quien lo tiene.

El motivo tiene nombre: aversión a la pérdida

Daniel Kahneman y Amos Tversky lo demostraron hace décadas. Perder 1.000€ duele casi el doble de lo que alegra ganar esos mismos 1.000€.

Kahneman ganó el Nobel de Economía en 2002 por esto. Siendo psicólogo, no economista.

Eso ya dice algo.

Lo que pasa con tu dinero no se explica solo con matemáticas. Se explica con psicología.

Y si alguna vez has vendido en el peor momento, no eres tonto. Eres humano. Le pasa a casi todo el mundo con dinero real encima de la mesa.

Cuando el mercado cae un 30% en tres semanas, a casi todo el mundo se le va la cabeza. Ya conté otro caso parecido — el problema nunca es el fondo. Es el momento en el que decides moverte.

Por qué un curso no te protege de esto

Un curso te puede enseñar qué es la volatilidad.

No te puede enseñar lo que se siente cuando tu cartera de 100.000€ pierde 30.000€ en tres semanas.

Esa sensación solo se vive.

Y cuando la vives sin nadie al lado, la decisión más probable es la peor: vender.

No es que te falte información. Es que te falta alguien que te frene cuando el miedo decide por ti.

Cómo saber si tú también tienes el problema

Cuatro preguntas, antes de decidir si quieres ir solo:

  1. ¿Has vendido alguna vez por miedo, no por análisis? Si la respuesta es sí, el comportamiento ya te ha costado dinero antes.
  2. ¿Sabes cuánto perdiste, en euros, la última vez que el mercado cayó fuerte? Si no lo sabes, probablemente fue más de lo que crees.
  3. ¿Tienes a alguien que te frene cuando quieres vender en pánico? Un curso no frena a nadie. Una persona, sí.
  4. ¿Tu plan aguanta una caída del 30% sin que tú cambies de idea? Si lo dudas, el problema no es el fondo que elegiste.

Marta sigue invirtiendo. Ahora con un plan que ya ha aguantado dos caídas fuertes sin que ella vendiera ninguna.

No cambió de fondo.

Cambió de tener a alguien al lado cuando el miedo aprieta.

Si quieres saber si tu plan aguantaría la próxima caída, hablemos.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado EFPA en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

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No es un curso. No hay que estudiar nada. Solo rellenar números reales y ver en qué punto estás. La mayoría se sorprende con lo que encuentra.