Planificación

Cuidas las cuentas de tu empresa mejor que las tuyas (y te va a costar caro)

Casi todos los autónomos que llegan a mi despacho tienen el negocio impecable y la economía personal en caos. No es desorden. Es un riesgo concreto que se puede medir.


Lluís —cliente mío, autónomo, gestiona una consultoría desde hace nueve años— tiene la contabilidad de su empresa perfecta. Facturas en orden. Hacienda contenta. Ni una multa en nueve años.

Cuando le pregunté por su economía personal, se quedó callado.

“Pues no sé. Voy tirando.”

No es un caso raro.

El miedo a Hacienda ordena la empresa. Nada ordena lo personal.

En España cuidamos las cuentas del negocio por una razón muy concreta: el miedo a una sanción.

Nadie te multa por no saber cuánto ahorras tú, en tu cuenta personal, cada mes.

Y como nadie te multa por eso, casi nadie lo mira.

El resultado es el mismo en el 90% de los autónomos con los que trabajo: empresa impecable, cuentas personales mezcladas, cero planificación.

¿Y por qué eso es un problema, si al final el dinero es tuyo de todas formas?

Porque cuando todo está mezclado, no sabes qué es beneficio real y qué es solo caja que está de paso.

Lo que en el vídeo de arriba llamo el primer paso: saber dónde estás

En el vídeo explico los tres pasos que sigo con autónomos y empresarios para ordenar esto. Aquí quiero parar en el primero, porque es donde casi todo el mundo se salta algo importante.

No basta con mirar la cuenta del banco.

Hace falta separar tres preguntas que parecen la misma y no lo son:

  1. ¿Cuánto tienes, de verdad, fuera de la empresa? No lo que factura el negocio. Lo que es tuyo, personal, líquido o invertido.
  2. ¿Cuánto necesitas cada mes para vivir, sin contar lo que reinviertes en tu actividad? La mayoría de autónomos no lo sabe con precisión. Calculan por sensación.
  3. ¿Qué pasa con tu jubilación si el negocio se para seis meses? Como autónomo, tu pensión pública va a ser menor que la de un asalariado con tu mismo nivel de ingresos. Y eso no cambia aunque tu empresa vaya bien.

Esa tercera pregunta es la que más me preocupa cuando hablo con autónomos. Ya escribí sobre cómo calcular el capital que necesitas para la jubilación — para alguien por cuenta propia, ese número pesa todavía más.

La rueda de la rata también existe sin jefe

Cuando el dinero entra y sale sin destino, da igual si trabajas para otro o para ti mismo: facturas, pagas, y vuelta a empezar.

Eso tiene un nombre. Y no es libertad financiera.

Tener tu propio negocio no te libra de la rueda. Solo cambia quién te factura.

Lo que rompe esa rueda no es facturar más. Es darle a cada euro un destino antes de que llegue.

Cómo saber si tú también tienes este problema

Tres preguntas rápidas, antes de seguir tirando:

  1. ¿Podrías decir hoy, sin mirar el banco, cuánto patrimonio personal tienes fuera de la empresa? Si la respuesta es “más o menos”, no lo sabes.
  2. ¿Tienes una cuenta solo para gastos personales, separada de la del negocio? Si la respuesta es no, ahí empieza el problema.
  3. ¿Sabes cuánto necesitas tener acumulado para mantener tu nivel de vida si el negocio se detiene? Si no tienes ese número, es el primer cálculo que hay que hacer.

Lluís sigue facturando igual. Lo que cambió fue tener, por fin, una foto clara de lo que es suyo de verdad.

Si tú también tienes la empresa en orden y la parte personal en una nube, hablemos. Aquí tienes el formulario.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado EFPA en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

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No es un curso. No hay que estudiar nada. Solo rellenar números reales y ver en qué punto estás. La mayoría se sorprende con lo que encuentra.