Planificación

El 70% de las familias pierde la herencia en la segunda generación. Tres pasos para no ser parte de esa estadística.

Gestionar una herencia no va de impuestos ni de papeleos. Va de cómo piensas ese dinero antes de moverlo. El proceso que sigo con mis clientes, paso a paso.


Un cliente llegó a mí con una herencia de sus padres.

Lo primero que me contó no fue el importe.

Fue la lista.

Tenía el dinero repartido entre cuatro productos distintos, recomendados por cuatro personas distintas, sin ningún criterio común entre ellos.

Cuando le pregunté para qué quería ese dinero, se quedó en silencio.

Silencio real.

Nunca se lo había preguntado nadie.

Por qué la herencia es el dinero más difícil de gestionar

Eso no es un caso raro.

Es el patrón.

Según un estudio de Capital Group, el 65% de los herederos de generación X y millennial se arrepiente de cómo usó el dinero de su herencia.

De media, solo el 22% de ese capital acaba invertido en fondos.

Un 11% va a planes de pensiones.

El resto se queda parado en cuenta corriente, o se gasta sin ningún plan detrás.

¿Por qué?

Porque el dinero que no has ganado tú, tu cabeza lo procesa de forma completamente distinta al que sí has ganado trabajando. Te pesa menos. Te da menos miedo perderlo.

Y ese miedo, cuando no existe, es exactamente el freno que protege las buenas decisiones.

No es que heredes mal.

Es que nadie te enseña a heredar bien.

Y la escala del problema es mayor de lo que parece. En 2025 se registraron en España más de 208.000 herencias de vivienda, la cifra más alta desde que hay registros. En 2023, 354.255 herencias procesadas en total.

Esto le está pasando ahora mismo a muchísima gente que quizás ni se lo esperaba.

Los tres pasos. Antes de mover un solo euro.

Cuando a un cliente mío le llega una herencia, seguimos siempre el mismo orden.

Paso 1: parar

Los primeros meses después de una herencia son los peores para decidir nada grande.

Estás de duelo.

Hay presión familiar.

Y casi siempre hay alguien cerca con la oportunidad perfecta para colocar ese dinero.

Lo que hago con mis clientes es marcar un periodo de calma antes de tomar cualquier decisión estructural.

No significa no hacer nada.

Significa no hacer nada irreversible todavía.

Paso 2: la fotografía completa

La primera pregunta no es qué hacer con el dinero.

Es qué proporción representa esa herencia sobre lo que ya tenías.

No es lo mismo heredar 20.000 euros si ya tenías 300.000, que heredar esos mismos 300.000 partiendo prácticamente de cero.

En el primer caso, probablemente no debería cambiar nada de tu plan.

En el segundo, estamos hablando de un cambio real en tu situación vital.

Y aquí hay algo que casi nadie tiene en cuenta: una herencia rara vez es un solo tipo de activo. Puede ser un inmueble, liquidez, inversiones, o una mezcla de las tres.

Y cada activo pesa diferente en tu balance.

Como analicé en este artículo sobre patrimonio neto real, un inmueble que vale 300.000 euros no te da la misma libertad que 300.000 euros en fondos. El ladrillo no se come el día que lo necesitas.

Por eso lo primero que hago cuando llega una herencia es actualizar el informe financiero del cliente con los nuevos activos y su valor real de mercado, no con lo que pone la escritura. Así veo, con números reales delante, qué peso tiene exactamente esa herencia sobre el patrimonio total.

No a ojo.

Paso 3: el propósito

Sin esto, cualquier decisión es a ciegas.

¿Para qué quieres ese dinero?

¿Complementar la jubilación? ¿Un colchón para tu familia? ¿Acelerar tu independencia financiera? ¿Dejar algo mejor preparado para tus hijos de lo que tú recibiste?

No vale con dejarlo en una idea general.

Yo trabajo siempre con objetivos concretos y realistas. Y esto cambia algo fundamental: cuando el dinero tiene un objetivo real detrás, dejas de obsesionarte con la rentabilidad. Empiezas a medir el éxito por si estás más cerca o más lejos de conseguirlo.

Eso cambia cómo tomas cada decisión que viene después.

La respuesta a esa pregunta determina todo lo demás: el riesgo que tiene sentido asumir, los plazos, qué parte mantener líquida y qué parte puede trabajar a largo plazo. La estructura de tres capas que uso con mis clientes ayuda a situar cada euro donde le corresponde según ese objetivo.

Lo que pasó con mi cliente

Cuando aplicamos los tres pasos, el dinero no cambió.

La cantidad era la misma.

Lo que cambió fue para qué era.

Y eso cambió todo lo demás.

El dato que cierra el argumento

El 70% de las familias que reciben un patrimonio importante lo pierden en la segunda generación.

En la tercera, el 90%.

No lo pierden porque sean irresponsables.

Lo pierden porque nadie les enseñó a pensarlo antes de gastarlo.

Nadie.


Una herencia no es un premio.

Es el esfuerzo de alguien que te quiso, convertido en dinero.

Lo que hagas con él importa. También lo que no hagas: el dinero parado se come la inflación, se mueve por urgencia cuando alguien llama, o acaba repartido sin ningún criterio, como le pasó al cliente del que te hablé al principio.

Si tienes una herencia encima de la mesa, o sabes que en algún momento te va a llegar, lo que te propongo no es un producto. Es una conversación para hacer los tres pasos juntos, antes de decidir nada. Aquí tienes el formulario.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

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