Planificación

El error financiero más común en España (y cómo corregirlo)

Más del 90% del ahorro español está parado en cuentas corrientes perdiendo valor. Te explico qué estructura financiera necesitas según tu momento vital y cómo empezar hoy.


Hay un dato del Banco de España que debería preocuparnos más de lo que lo hace: más del 90% del ahorro de los hogares españoles está en cuentas corrientes, depósitos o libretas. Dinero parado. Dinero que no crece y que pierde valor con la inflación cada año que pasa.

No es un problema de cantidad. Es un problema de estructura.

En el vídeo de arriba hablo del concepto que hay detrás de este error. En este artículo voy más al detalle: qué significa tener una buena estructura financiera, cómo organizarla por bloques y qué preguntas hacerte para saber si la tuya es la correcta.

El ahorro no es un número, es una arquitectura

La mayoría de la gente tiene una visión plana del dinero: lo que entra, lo que sale y lo que sobra. Pero el ahorro no funciona así. Necesita capas, igual que un edificio necesita cimientos, estructura y fachada.

Cada capa tiene una función distinta, un horizonte temporal distinto y por tanto, un instrumento distinto.

Capa 1 — Liquidez (0-12 meses)

El colchón. Entre 3 y 6 meses de tus gastos fijos en un lugar accesible, sin rentabilidad esperada. Su función no es crecer, es estar ahí cuando lo necesites.

Error habitual: tener demasiado dinero en esta capa. Si tienes 60.000€ en cuenta corriente “por si acaso”, estás pagando un coste de oportunidad enorme.

Capa 2 — Objetivos concretos (1-5 años)

Aquí va el dinero con un destino específico: una reforma, un cambio de coche, la entrada de una vivienda, un proyecto de negocio. Tiene fecha y tiene cifra.

Para esta capa necesitas instrumentos que combinen cierta rentabilidad con accesibilidad: fondos de renta fija a corto plazo, fondos mixtos conservadores o cuentas remuneradas si el plazo es muy corto.

Capa 3 — Largo plazo (más de 10 años)

Es la capa más importante y la más ignorada. Aquí va la jubilación, la libertad financiera, el patrimonio que quieres construir.

Con horizontes de 15-20 años, la renta variable tiene mucho sentido. El tiempo reduce el riesgo. Y el interés compuesto hace el trabajo pesado por ti.

Por qué nos quedamos atascados en la capa 1

Hay tres razones principales:

1. Confundimos seguridad con liquidez. Tener dinero en cuenta se siente seguro. Pero seguridad real es tener dinero que mantiene su valor. Un fondo diversificado a 20 años es más “seguro” para tu jubilación que 200.000€ en cuenta corriente perdiendo un 3% anual de poder adquisitivo.

2. El corto plazo siempre gana al largo en urgencia. El coche que necesitas ahora, las vacaciones de este verano, la avería inesperada. La jubilación de dentro de 25 años nunca parece urgente. Hasta que llega.

3. Nadie nos enseñó a hacer esto. En el colegio no hay asignatura de planificación financiera. En casa tampoco se hablaba de ello. Llegamos a la vida adulta sin mapa.

El coste real de no planificar

Pongamos números concretos.

Si a los 35 años empiezas a invertir 300€ al mes en un fondo indexado con una rentabilidad media histórica del 7% anual, a los 65 años tendrías aproximadamente 340.000€.

Si esperas a los 45 para empezar con los mismos 300€ mensuales y la misma rentabilidad, llegarías a los 65 con unos 160.000€.

Diez años de diferencia. El doble de patrimonio. No por invertir más, sino por empezar antes.

Eso es lo que cuesta no tener una estructura clara: tiempo. Y el tiempo no se recupera.

Qué preguntarte para revisar tu estructura

Antes de cambiar nada, hazte estas cuatro preguntas:

  1. ¿Cuántos meses de gastos tengo en liquidez real? Si la respuesta es más de 12, tienes demasiado en la capa 1.
  2. ¿Tengo dinero con objetivos concretos y plazos definidos? Si todo está “en general”, no hay estructura.
  3. ¿Estoy invirtiendo algo a largo plazo de forma regular? No de vez en cuando. Todos los meses.
  4. ¿Sé cuánto necesitaré para mantener mi nivel de vida cuando deje de trabajar? Si no tienes ese número, es el primer cálculo que hay que hacer.

Si alguna de estas preguntas te genera más dudas que respuestas, es una buena señal para que hablemos. La primera llamada es sin compromiso y en menos de 45 minutos tienes una imagen clara de dónde estás y hacia dónde deberías ir. Escríbeme aquí.

Carlos Baselga

Carlos Baselga

Asesor financiero certificado EFPA en Banco Mediolanum. Si este artículo te ha resonado y quieres hablar sobre tu situación concreta, estoy aquí.

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Un Excel. Cuatro pestañas. Balance de activos y pasivos, ingresos y gastos, calculadora de jubilación y un cuadrante de objetivos según el horizonte temporal.

No es un curso. No hay que estudiar nada. Solo rellenar números reales y ver en qué punto estás. La mayoría se sorprende con lo que encuentra.